Orquestas

 

Sinfónica de Viena
 

La Sociedad de Conciertos de Viena (1900 - 1919)

Viena, capital y sede de la Corte austriaca, había disfrutado de una rica y exclusiva tradición musical. Esto era evidente por el cultivo de la música en los hogares de la nobleza y la alta clase media, por instituciones como la Ópera de la Corte, cuya orquesta había ofrecido conciertos durante muchas décadas y por numerosos conjuntos musicales en las iglesias. Además existían unas 200 bandas civiles y la siempre presente música militar. Con el comienzo de una era orientada al conjunto de la población y con una urgencia por las necesidades de la participación política y cultural de un amplio espectro de la sociedad, la necesidad de una orquesta para Viena, a finales del siglo XIX, se convirtió en requisito político cultural indispensable. Una democratización de la vida cultural en el campo de la música no podía, sin embargo, estar garantizada sin la existencia de una orquesta profesional. Esto movió a los patrocinadores melómanos del comercio y de las finanzas para luchar por la creación de una orquesta. Como resultado su potencia financiera se combinó con un programa educacional igualitario que iba a caracterizar el desarrollo futuro, tanto social como artístico, de la nueva orquesta. Un comité de caballeros honorables y provectos, trabajó por el restablecimiento de la Nueva Orquesta Filarmónica en la base de un patronazgo -industriales, abogados, expertos en arte. Reunieron con gran éxito alrededor de 1000 miembros para la nueva Sociedad de Conciertos de Viena cuya finalidad era "contratar o subvencionar una orquesta que ofreciera conciertos sinfónicos con moderados precios de entrada, así como la realización de conciertos populares". En sus comienzos y bajo la dirección del discípulo de Bruckner, Ferdinand Löwe, se formó el núcleo de la Orquesta compuesto por 48 músicos, a los que se añadieron otros 18 músicos para los conciertos sinfónicos. Inicialmente, éstos tenían lugar en la sala de la Musikverein, mas pronto la orquesta de la Sociedad de Conciertos comenzó a actuar para la Sociedad de Amigos de la Música, cuyos directores (Schalk, después Furtwängler, Kabasta y Karajan), fueron los directores relevantes de la Sociedad de Conciertos. Algunos de los "conciertos sinfónicos populares" también tuvieron lugar en la sala del Musikverein. La parte fundamental del repertorio lo formaban las sinfonías de Beethoven, pero Löwe también organizó ciclos de las sinfonías de Brahms, y, sobre todo de Bruckner, presentando música contemporánea. La primera interpretación de la Sinfonía nº9 de Bruckner y la primera vez en Viena de la Sinfonía nº6 de Mahler, fueron los hitos musicales de esos años. Los Conciertos Orquestales para Trabajadores se convirtieron en una institución sumamente importante que atrajo a un público totalmente nuevo. En muy pocos años la Sociedad de Conciertos se había convertido en factor cultural que hubiera sido imposible imaginarse sin él. La enorme demanda para conciertos condujo a la fundación de otra orquesta (la Tonkünstler) y en 1913 contrataron al joven Wilhelm Furtwängler como director invitado. Seis años mas tarde fue nombrado director musical permanente. Los "Gurrelieder" recibieron la première mundial en un concierto en el que se unieron las dos orquestas. La construcción de la Konzerthaus de Viena en 1913 creó un nuevo hogar para la Sociedad de Conciertos pero su desarrollo primario finalizó de manera repentina un año más tarde. Cuando muchos de los músicos fueron llamados al servicio militar al comienzo de la Primera Guerra Mundial, sólo se pudo garantizar una orquesta completa por la fusión de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos con la Tonkünstler. Después de la guerra ya no existió una clase media acomodada capaz de mantener la orquesta.

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