Orquestas

 

Sinfónica de Viena
(CONTINUACIÓN)
 

La post-guerra (1945-1948)

Los músicos se habían dispersado en todas las direcciones, las salas de conciertos estaban dañadas, el transporte público prácticamente no existía y la situación alimenticia era catastrófica. Gran parte de la administración consistía en un esfuerzo desesperado para crear una infraestructura que pudiera permitir que tuvieran lugar los conciertos. Otro problema era que la mayoría de los directores habían sido incriminados políticamente y otros habían emigrado. En este momento Hans Swarowsky fue nombrado director principal y a él, junto con Josef Krips se les debe dar el crédito de la tarea fundamental de la reorganización de la Orquesta. Otros directores activos en estos años fueron Böhm, Knapperbusch, Furtwängler, Zecchi, Moralt, Munch y Leinsdorf. En los primeros meses la Orquesta tocó solamente para la radio pero el 16 de septiembre de 1945 volvió a la sala de conciertos con un programa compuesto por la Sinfonía nº3 de Mahler y unos días mas tarde Josef Krips dirigió "La Canción de la Tierra". La elección de Mahler en los conciertos iniciales significaba una compensación: la orientación de este concepto determinó la elección de los programas durante los próximos años, sobre todo en los festivales musicales en la Konzerthaus; la necesidad mas urgente, era volver a formar parte del mundo musical internacional, después de 10 años de aislamiento. La obligación de ponerse al día con la música contemporánea fue decisiva. En la temporada 1946-47, la Orquesta ofreció 27 primeras representaciones mundiales: Paul Hindemith dirigió su "Matias el Pintor" y "Symphonica Serena". William Walton tocó su Concierto para viola, Paul Sacher dirigió "Juana en la hoguera" de Honegger y en adición se presentaron obras de Karl Schiske, Antón Heiller, Theodor Berger, Armin Kaufmann y Gottfried von Einem, bajo la dirección de conocidas batutas. La Orquesta, famosa por su habilidad de lectura a primera vista, pudo montar un gran repertorio de obras nuevas que fue fundamental para asegurarles el éxito en los festivales de música. En las siguientes dos décadas, la Orquesta cumplió una función importante en la vida musical de Viena presentando estrenos mundiales y primeras representaciones. En 1946, la Orquesta actuó en el festival de Bregenz por primera vez y por esta, en principio, poco importante aventura en la escena improvisada junto al lago, se desarrolló un compromiso permanente durante los meses de verano. En Bregenz, el director principal fue Swarowsky. Clemens Krauss había vuelto al podio y tuvo grandes éxitos. Mientras tanto un hombre relativamente joven al que no se le permitía dirigir en público, estaba en los ensayos de Swarowsky en Viena: Herbert von Karajan.

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