Orquestas

 

Sinfónica de Viena
(ÚLTIMA)
 


La era de los directores principales (1960-2000 )

Una nueva fase de la historia de la Orquesta comenzó cuando Wolfgang Sawallisch fue nombrado principal director. Por primera vez después de un largo periodo, la administración de la Orquesta dirigía a su propio director. La influencia de Sawallisch fue en muchas formas, un acontecimiento afortunado -él estaba orientado musicalmente a los valores de los directores que ya habían dejado una huella en la Orquesta: su sentido de responsabilidad hacia ellos ofrecía gran contraste al culto de la "star".Giras extensas por Estados Unidos en 1964 y en 1967, esta última combinada con otra por Japón, Sawallisch creó la base para el renombre internacional que sus sucesores fortificaron. Al inaugurar el ciclo en el Musikverein, pudo crear un símbolo visible de la estrecha relación entre la Orquesta y esta Sociedad. Los hitos de estos años fueron la reapertura del Theater an der Wien con su gran tradición, para representar extraordinarias producciones de ópera, entre las cuales la primera representación en Austria de "Lulu" de Alban Berg dirigida por Karl Böhm, probó que ésta era una orquesta de primera clase para la ópera. Entre los jóvenes directores que debutaron estaban Claudio Abbado y Seiji Ozawa. David Oistrach dirigió un ciclo excepcional de Brahms. En 1970, Josef Krips se hizo cargo de la dirección artística por un corto período; su contribución a la reconstrucción de la Orquesta después de la guerra, había sido inolvidable y desde los años 50 había dirigido muchos conciertos. La Orquesta nunca tendría de nuevo un director principal con tan profunda afinidad a la gran tradición musical austriaca. Una gira de 6 semanas por Estados Unidos fue una procesión triunfal. Carlo Maria Giulini sucedió a Krips. Tenía una personalidad fascinante; su vigor juvenil, se combinaba con una seriedad profunda en la interpretación musical. Se le consideraba un santo en medio de una profesión musical que se estaba comercializando cada vez mas. Mahler, Schubert, Brahms y Bruckner, eran los principales compositores de su repertorio. Bajo su dirección, la Orquesta actuó ante la ONU en el día de las Naciones Unidas. Hubo novedades en relación con los programas; un concierto de Año Nuevo con la Novena Sinfonía de Beethoven y el alegre concierto "Primavera en Viena" que se realizaba en el Musikverein. En los años 80, con un corto interludio con Gennadi Rozhdestvensky , George Prêtre, tomó posesión de la dirección artística alcanzando grandes logros especialmente con el repertorio francés. Largas giras por el extranjero se convirtieron en una costumbre y cada año la Orquesta tocaba en todas las capitales de provincia y visitaba países vecinos. En 1980 se abrió la nueva sala de festivales en Bregenz convirtiendo este festival en uno de los más importantes del verano. En el escenario junto al lago, las operetas rutinarias de años anteriores se remplazaron por conceptos dramáticos bien planeados. Jerome Savary y David Poutney, combinaron con éxito lo casi imposible: alta tecnología, opulencia sensual y desafío intelectual. Por otra parte, en la sala de festivales, el énfasis se centró en óperas poco conocidas de finales del siglo XIX, que condujeron a hallazgos sorprendentes. Se logró un trabajo importante en la producción de "Sansón y Dalila" y en los años 90 Harry Kupfer y Fedoseyev presentaron una emocionante interpretación de la "Damnation de Faust" de Berlioz y enriquecieron el repertorio operístico con una extraordinaria representación de "La Leyenda de la Ciudad Invisible de Kitezh" de Rimsky-Korsakov. Al comienzo de los años 90, se hizo cargo Rafael Frühbeck de Burgos como director principal dando un impulso a la música española. Vladimir Fedoseyev se ha hecho cargo de la dirección artística a partir de 1997. De gran importancia es la colaboración en el transcurso de los años con Nikolaus Harnoncourt quien había sido violonchelista de la Orquesta.

   
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