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Arte
Miércoles 13 de Diciembre de 2006
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TalCual


Arte

?La dirección entra por casa?

Carlos Izcaray, uno de los batutas más promisorios del país, espera que el interés que despiertan los noveles directores, encabezados por Gustavo Dudamel, fortalezca el rol que juegan los conductores orquestales dentro y fuera del país

Carmen Victoria Méndez
Tal



Desde el mismo momenmto en que un joven director se planta frente a una orquesta, su figura es puesta bajo la lupa. En especial, si éste aspira conducir a la Sinfónica Venezuela y, además, es hijo de un batuta consagrado como Felipe Izcaray.

Este era el panorama cuando Carlos Izcaray dirigió en 2003 su primer concierto.

Tres años después, Izcaray forma parte del ?fenómeno Dudamel?, como los medios han llamado al creciente interés del público por los directores jóvenes que están surgiendo en el país. A sus 29 años, acaba de conducir ?en calidad de invitado- una serie de conciertos con la Sinfónica Venezuela, donde además es primer cello y presidente de la comisión artística. ?Soy un director emergente?, sentencia Izcaray, quien esta noche moverá la batuta en la Sala de Conciertos del Centro Cultural Corp G roup, en el recital de música de cámara del Centro Mozarteum.

?¿Le pesa la trayectoria de su padre?
?No. Mi formación como director ha sido especialmente ?casera?.

Mi padre, Felipe Izcaray, tiene décadas de trayectoria titular. Fue director asociado de la Sinfónica Venezuela y de la Sinfónica de Mérida.

Y ahora está con la Orquesta de Salta, en Argentina. Así que puedo decir que, para mí, la dirección orquestal entra por casa, por- que allí recibí una formación sólida desde los 16 años.

? Pero seguir sus pasos debe tener alguna desventaja, ¿no?
?Cuando uno ya viene de una segunda generación tiene muchas cosas a favor, como la información y la formación. Por otro lado, es imposible evitar comparaciones.

Siempre que me enfrento a una orquesta de señores que ya han tocado con mi padre me ven como el hijo de Felipe. Eso me lo tomo con aprecio, humor y cariño En estos últimos años, sin embargo, he ido estableciendo mi propio plano, porque mi padre y yo tenemos gustos distintos con el repertorio.

?¿Los directores menores de 30 están de moda?
? Eso lo determina el público.

Sí hay una atención especial por los directores jóvenes que estamos surgiendo. Ahí está Gustavo (Dudamel).

Me siento muy afortunado de ver cómo se están llenando las salas, de ser parte de este movimiento, al cual espero, se sumen más nombres. La idea es que Venezuela destaque no sólo por sus instrumentistas, sino por sus conductores, porque ya hay una tradición orquestal fuerte.

?¿Cómo hace para que lo s músicos de cierta edad le respeten?
?La reacción de ellos conmigo ha sido positiva. He tenido suerte de trabajar con grupos de gran calidad humana y, en general, la relación director?orquesta ha sido bastante buena. En eso influye el hecho de que yo también soy instrumentista y que sé que puede haber resistencia. He tenido uno que otros encontronazo, pero nada fuera de lo normal.

? ¿Dirigir a la Sinfónica siempre es un reto mayor que hacerlo ante un grupo de estudiantes, como los del Centro Mozarteum?
Desde el punto de vista musical, se puede decir que es lo mismo, porque la música fluye igual en un quinceañero que en un músico que le doble la edad. Ahora, en la parte técnica es distinto. Para muchos este es apenas su primer o segundo concierto orquestal, y en los ensayos hay que enseñarles a escuchar a los compañeros y seguir la batuta, porque están más acostumbrados a tocar individualmente.

Es una experiencia mucho más educativa. Con la Sinfónica, el reto siempre es la rapidez y la fluidez del trabajo.

?¿Tiene planes de regresar al exterior?
?Es posible. La carrera de director es muy parecida a la de los sacerdotes: todo depende de la diócesis que me llame.