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Frédéric Vaysse-Knitter

 
Lunes 12 de Mayo de 2008

Noche de sorpresas es como se definió el noveno concierto de temporada de la Camerata de Coahuila que contó con la presencia del pianista francés Frédéric Vaysse-Knitter.

Previo al desborde de emociones, la orquesta abrió con la Obertura Coriolano Opus 92 de Beethoven, melodía enérgica desde el principio con ese toque violento con el que se distinguen las composiciones del alemán.

De pronto, el concierto tuvo unos lapsos dulces que se perdían en las entradas fuertes de los cellos y los contrabajos, que en ciertos momentos se escuchaba como se raspaban las cuerdas.

La melodía duró ocho minutos y terminó de una forma inesperada, pues el sonido bajó poco a poco con unos ligeros matices de los violines y cellos hasta que de pronto quedó un silencio absoluto.

Luego de la primera ovación de la noche, de inmediato, se colocó el imponente piano en el escenario. Minutos después apareció el joven francés, quien desde el comienzo dejó salir la delicadeza al piano.

El Concierto para piano número 23 de de Mozart en tres movimientos arrancó con el Allegro protagonizado primero por la orquesta, mientras Frédéric seguía con la cabeza el ritmo de las flautas. De pronto, Ramón Shade le cedió el turno para que interviniera y sus manos se deslizaron rápidamente por las teclas y dio continuidad a ese alegre cuento musical.

El pianista en todo momento interactuó con el resto de los músicos, pues mientras emitía esos corteses sonidos, su mirada marcaba el ritmo del resto de los instrumentos. Pero sin duda la mejor parte del concierto fue cuando ejecutó el Andante, pues la sala del Teatro Nazas se llenó de una melancolía exquisita.

El músico sin ver mucho su partitura se dejaba llevar por la lentitud que se escuchaba en cada pisada, mientras tanto Ramón Shade indicaba a los vientos que no fueran tan rápido para así, contrastar un poco la nostalgia que emitía el piano.

Fréféric deslizaba con cuidado su cuerpo, y se notaba un poco tenso, pero tal vez no quería derrochar la emoción de un solo golpe.

Finalmente llegó el Presto el cual devolvió la rapidez musical del comienzo; ese sonido ágil en la interpretación del piano terminó armónicamente.

La lluvia de aplausos no se dejó esperar, incluso hubo parte del público que se puso de pie ante el nerviosismo del pianista.

Parecía el final del concierto pues el resto de los músicos se disponían a salir, cuando de repente regresó el joven francés y ante otra ola de aplausos dijo:

"Es la primera vez que estoy en México y ante una orquesta como esta quiero dedicarle la siguiente melodía a la Camerata" y arrancó con la Balada Número Uno de Federic Chopin .

Con esta pieza dio un ligero adelanto del que será su recital dentro del Cuarto Festival Internacional de Piano del TIM, pues ya sin el acompañamiento de la orquesta, el desborde enérgico en su ejecución fue una serie de altos y bajos, agudos y graves, desliz de sentimientos en poco más de cinco minutos.


Claves

Más del músico



Le gusta la música de cámara y entre sus amigos musicales asiduos, están: David Grimal, Edna Stern, Ronald Van Spaendonck, entre otros.


Ha actuado como solista con la orquesta de la Ópera de Avignon-Provence, la orquesta Toulouse, la orquesta de cámara de Auvergne, la orquesta de la Ópera de Paris.


Entre sus proyectos cabe destacar la dirección artística del Festival Las Canals y una gira europea con las Variaciones Goldberg de Bach iniciada en 2007.