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Ernesto Bitetti

“CONVENCER A UN COMPOSITOR PARA QUE COMPONGA MÚSICA DE GUITARRA CLÁSICA NO ES FÁCIL”

Entre las notas, conversaciones con Ernesto Bitetti” (Between the notes, Conversations with Ernesto Bitetti), recientemente publicado por Xlibris Corporation (EE.UU.), es un libro ameno lleno de anécdotas escrito por Terrence Shrader, ex alumno de Bitetti, donde se puede encontrar desde consejos pedagógicos hasta un sin fin de relatos personales y profesionales de su dilatada carrera profesional. CONFUTATIS “conversa” con Bitetti un soleado día de enero en Madrid, aprovechando el semestre sabático que el artista tiene en la prestigiosa Escuela de Música de la Universidad de Indiana en Estados Unidos, donde es Catedrático y fundador del departamento de Guitarra desde 1989, y antes de su viaje a Argentina a finales de marzo para inaugurar la temporada de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón.

Confutatis: Su libro “Entre las notas, conversaciones con Ernesto Bitetti” desglosa importantes aspectos de su carrera, desde la experiencia sobre el escenario, el repertorio para guitarra hasta consejos pedagógicos de un inmenso valor para estudiantes y profesionales. ¿Cómo comenzó su carrera docente?

Ernesto Bitetti: Hasta 1989, nunca había ejercido en el ámbito de la pedagogía salvo por contados seminarios o master classes, ya que mi agenda concertistica ocupaba de lleno mi calendario anual. En la Universidad de Indiana, Bloomington, a principios de la década de los ochenta había ofrecido algún recital y master class invitado por el celebre violonchelista Janos Starker, cuyo agente compartíamos en Colombia, y sólo fue en 1988 cuando en un recital en Caracas me escuchó el decano en ese momento de la Escuela. Conectamos inmediatamente a nivel personal y profesional, y poco después, me invitó a crear un departamento de guitarra allí. Tomar la decisión de embarcarme en un proyecto tan ambicioso no fue fácil, sobre todo porque temía no poder compatibilizar mi carrera artística con la de catedrático en una universidad americana, ya que estaba dando una media de setenta conciertos anuales.

CF: Por aquel entonces, ¿no había departamento de guitarra en Bloomington, una de las escuelas de música más prestigiosas de Estados Unidos?

EB: Tampoco lo tenía Julliard, que lo creó un año más tarde. Hay que tener en cuenta que la guitarra clásica no ha sido un instrumento tradicionalmente popular en Estados Unidos. Empecé con solamente cuatro alumnos, y hasta hoy mi departamento ha crecido hasta ofrecer todos los títulos, y diplomas artísticos. Estoy francamente orgulloso del nivel que hemos conseguido gracias al trabajo y apoyo de la Escuela , y espero que la pasión hacia el instrumento siga in crescendo durante los próximos años…

CF: Nacido en Rosario, Argentina, pronto se instala definitivamente en Madrid, en el año 1968.

EB: Aunque había viajado de adolescente a España, mi primer viaje como guitarrista profesional lo consigo gracias a Joaquín Achucarro y Antonio Fernández-Cid, que el año anterior habían hecho una gira por toda Latinoamérica a través de Cultura Hispánica. Al pasar por mi ciudad, Rosario, me escuchan y prometen ayudarme en España. Ambos cumplen su palabra, Achucarro me organiza dos conciertos en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, y Fernández-Cid me presenta en su programa “Panorama de actualidad”. Durante la retransmisión de este programa, tengo la inmensa suerte de ser escuchado por D. Ernesto de Quesada, fundador de Conciertos Daniel y uno de los agentes artísticos más importantes de la época. Cuando finalmente consigue contactar conmigo y ofrece representarme, no me lo pienso dos veces y decido instalarme en Madrid.

CF: Ernesto de Quesada fue el responsable de presentar en España artistas celebres como Arthur Rubinstein, Jascha Heifetz, Claudio Arrau, Yehudi Menuhin…

EB: Efectivamente, conviene destacar que alguien de la talla de Ernesto de Quesada, que había representado no sólo en España sino en Latinoamérica a leyendas musicales como Andrés Segovia y Henryk Szering decidiera en ese momento representar, además, a otras cuatro jóvenes promesas, los pianistas Nelson Freire, Rafael Orozco, Marta Argerich y la violonchelista Christine Walevska.

CF: A partir de este momento, comienza una incesante y exitosa carrera a nivel nacional e internacional.

EB: Confluyen varios aspectos en un corto espacio de tiempo. Primero, la magnífica oportunidad de poder trabajar con Quesada, y seguidamente la grabación bajo el sello HISPAVOX del Concierto de Aranjuez, grabación que me abrió muchas puertas en Europa, Japón y Estados Unidos gracias a su enorme éxito. Precisamente esta grabación del Concierto de Aranjuez, acaba de salir al mercado por primera vez en CD, bajo el sello EMI.

CF: Más de 30 años de una carrera artística intensa, que le habrá permitido conocer grandes compositores y músicos del siglo XX.

EB: La verdad es que he tenido muchas oportunidades de entablar una cierta amistad con grandes artistas y personalidades de la música. Recuerdo haber tocado en la casa de Leopold Stokowski, quien admiraba profundamente la guitarra gracias a Andrés Segovia. En el descanso de un concierto que interpreté en Beverly Hills conocí a Castelnuovo-Tedesco, recital que estuve apunto de cancelar por una gripe. Traté mucho a Joaquín Rodrigo, sobre todo durante las grabaciones del Concierto de Aranjuez. También a Lutoslawski y Penderecki, a quien sigo animando a que componga algo para guitarra cada vez que nos vemos. De todos modos, no es fácil convencer a un compositor para que se atreva a componer para guitarra.( entre las excepciones Anton Garcia Abril quien compuso 2 ante mi insistencia).Recuerdo haber estado en casa de Alberto Ginastera cuando le habían encargado la única obra que ha compuesto para guitarra, su Sonata Op.47, y había colocado sobre una mesa un diapasón dibujado sobre papel a tamaño normal, para asegurarse de que lo que componía se podía tocar.

CF: Todos estos años y la infinidad de países que ha visitado, habrán dado cabida a numerosas anécdotas. En su libro, leemos que durante una gira por Méjico, tocó un recital, y nadie le aplaudió…

EB: En los albores de mi carrera, cuando tenía tan sólo veintitrés años, fui invitado por el Organismo de Promoción Internacional de Cultura para tocar quince recitales en Méjico. El primer recital tuvo lugar en Encarnación Díaz, y cuando me enteré que iba a tocar en un cine, el único cine de la ciudad, intuí que podría ser toda una experiencia…. Al salir al escenario, ninguna de las 200 personas que estaba en la sala aplaudió. Tampoco al acabar la primera obra, ni la segunda, ni la primera parte… En la segunda parte del concierto pasó exactamente lo mismo, y cuando ya estaba completamente frustrado sin saber por qué no aplaudían, comenzó una inmensa tormenta. Las tormentas son corrientes en esa región y no habría tenido más importancia si el tejado del cine no hubiese estado fabricado de zinc, y cuando el ruido se convirtió en ensordecedor, decidí cancelar lo que quedaba de concierto. Expliqué al público cortésmente que la cancelación se debía a una situación meteorológica adversa, salí del escenario y tampoco nadie aplaudió. ¡Una situación de lo más surrealista!

CF: : En la siguiente ciudad ocurrió todo lo contrario…

EB: En Manzanillo, toqué en una pequeñita sala reservada para dignatarios y demás personalidades locales con apenas espacio para veinte personas y un micrófono, aunque habían colocado altavoces en la plaza principal de la ciudad y mi recital fue escuchado por más de tres mil personas. Cada vez que acababa una de las obras, además de saludar al público presente en la sala, salía al balcón a saludar al público congregado en la plaza. ¡Resultó ser una experiencia bastante divertida!

CF: Aunque ahora siempre lleva consigo su propio sistema de amplificación, al principio de su carrera debía utilizar los que estaban disponibles en cada sala, lo cual representaba algo de riesgo.

EB: Recuerdo un recital que ofrecí del Concierto de Aranjuez en la iglesia de la ciudad de L'Aquila, en Italia. Como el sistema de amplificación tenía la misma frecuencia que las radios de los taxis de la ciudad, en uno de los momentos más sublimes del segundo movimiento, de repente se escucha por los altavoces “¡Prego! ¡Signore! ¡Si domanda un taxi al No della via…!” Me llevé un susto de muerte, luego me comentaron que le había ocurrido algo parecido una semana antes al gran actor Vittorio Gassman, que durante la representación de un monólogo en esa misma iglesia, improvisó un genial diálogo con la radio del taxi…

CF: Para finalizar, nos gustaría que nos diera su impresión acerca del momento en el que se encuentra la guitarra y su papel en las programaciones musicales en España.

EB: Indudablemente en España al igual que en otros países, se están estableciendo programas de guitarra en muchos centros educativos y se han creado muchos festivales dedicados exclusivamente a la guitarra. No obstante, en mi opinión esta proliferación de instituciones ha conseguido que el ámbito de las orquestas sinfónicas y sociedades filarmónicas hayan abandonado un poco el hecho de programar la guitarra como instrumento solista, lo cual está llevando a la guitarra a aislarse dentro de sus propios festivales. La proliferación de orquestas sinfónicas y auditorios durante las últimas décadas no se ha visto reflejada en un incremento proporcional de conciertos de guitarra clásica.